Blog de MontañaBlog de Montaña
 Highlander_2498 Highlander_2498
Estas en » Blog de Montaña » Archivo de Relatos » Noviembre 2009 » Finde En Benasque - Primera Parte : Ascensión Al Aneto Desde La Besurta (11-09-2009)
jueves 5 de noviembre de 2009, 16:22:51
FINDE EN BENASQUE - Primera Parte : Ascensión al Aneto desde la Besurta (11-09-2009)
Tipo de Entrada: RELATO | 2 Comentarios | 4089 visitas

Fin de semana por Benasque para intentar ascender el Aneto y el Posets.

Finde en Benasque aprovechando el 11 de septiembre, festivo en Cataluña y cogiendo el lunes 14 de fiesta para intentar otro pico más.

Viernes 11 septiembre.

Llegamos a Benasque al mediodía, justo para entrar en un restaurante y comer. A la tarde fuimos al camping Ixeia para montar la tienda. Es un camping pequeño pero mucho más barato que el cercano camping Aneto. Supongo porque, entre otras cosas, no está a pie de carretera y has de caminar medio kilómetro por una pista forestal.

Una vez montado el campamento cogimos el coche hacia Benasque para dar una vuelta, comprar para la cena y realizar la visita obligada a Barrabés.

Como era de esperar estaba repleta, la mayoría catalanes. Evidentemente no íbamos a intentar el Aneto sólo nosotros.

Tras un par de horas entretenidos con el aluvión de material de montaña, nos dimos una vuelta por el pueblo para comparar precios.

He de reconocer que la oferta en material de montaña que hay en Benasque es difícil de superar. Otra cuestión es que los precios sean más o menos baratos.

Sábado 12 septiembre.

Suena el móvil a las 3:15 h de la mañana. ¡¡Que palo!!. Aunque reconozco que con los nervios ya estaba despierto diez minutos antes. Esto de dormir cuatro horas es mortal. Pero no podíamos arriesgarnos a perder el bus de las 4:35 h hacia la Besurta. El próximo pasaba a las 7:30 h.

La noche anterior habíamos dejado lista la mochila y la ropa para levantarnos y salir hacia la parada del bus. Había que prevenir olvidos por la caraja del madrugón. Aún así, me daba rabia tener que llevar la bebida energética suelta en la mochila y ocupando mucho espacio, resulta que apreté tanto el material en la mochila que reventé el bidón de hidratación (mojando media mochila). Es lo que hay.

Así que cargamos las mochilas al hombro y pista abajo hacia la carretera de Benasque.

Al llegar a la parada del autobús pensamos -¡¡bien no hay nadie!!, a lo mejor no viene muy lleno desde Benasque-.

Error, primero del camping Aneto salieron diez personas para coger el bus. Ya éramos muchos esperando. Como viniera medio lleno nos tocaría estar de pié.

Bus a la Besurta 4:30h

Afortunadamente venía con ocho personas y todos nos pudimos sentar. Lo malo vino en Llanos de Hospital, última parada para los que llevan vehículo. Empezó a subir gente y las mochilas se fueron apilando en los pocos espacios libres, aquello parecía el Metro en hora punta. Al salir, el bus, ya no cabía ni un alfiler.

El trayecto no fue muy largo hasta la Besurta, como nosotros íbamos sentados no se hizo pesado.

Eran cerca de las 6:00 h cuando paramos en el párquing de la Besurta. No hacía mucho frío. Entre ponernos bien la mochila, conectar el GPS y sacar los bastones, nos quedamos los últimos. La gente se puso las pilas muy rápido, se nota que tenían ganas de empezar. Dejamos distancia suficiente para no perder de vista sus frontales y comenzamos la ascensión.

La primera parte hasta el refugio de la Renclusa no tuvo ninguna dificultad. Íbamos remontando una ladera hasta ganar los 200 metros de desnivel entre el párquing y el Refugio. Orientarse no resultó difícil puesto que la hilera de frontales era visible en la noche.

Refugio la Renclusa

En menos de media hora llegamos a la Renclusa. Allí nos topamos con todos los montañeros que habían dormido en él y que comenzaban la ascensión. Es decir, ahora nuestro nutrido grupo se incrementó en varias decenas más.

Ahora venía (para mí) lo peor de la jornada. Remontar hasta cerca de pico la Renclusa y llegar hasta el Portillón Superior. Eran unos 700 metros de ascensión sin tregua con el único alivio de ir a un ritmo lento, debido a que íbamos en procesión. Al menos de noche, a mí, no se me hizo tan cansino.

En mi opinión, este ritmo me fue bien los primeros minutos para calentar y coger una velocidad de crucero mayor. Llegado ese punto y coincidiendo con la claridad de la mañana, ya empecé a agobiarme de tanta gente. Poco a poco fuimos dejando atrás a los más lentos y pudimos ir a nuestro ritmo.

Con el alba pude ver cuanto camino nos quedaba hasta el Portillón Superior. Casi me dio un infarto al comprobar que, después de una hora ascendiendo por fuerte pendiente, aún nos quedaban muchos metros que remontar. No hay que olvidar que son casi 700 metros de desnivel a superar a saco.

Ascendiendo el Portillón Superior

Al fin, cerca de las 8:00 horas llegamos al Portillón Superior. Casi dos horas de interminable subida. La cresta de los Portillones es impresionante. Como una navaja que separa los dos glaciares, el del Aneto y el de la Maladeta.

Es espectacular la vista que desde allí se tiene del glaciar del Aneto y el pico. Aún quedaba un mundo para llegar, pero al menos había valido la pena la sudada.

Portillón Superior

Algunos continuaron ascendiendo por la cresta de los Portillones hacia la Maladeta y la mayoría comenzamos el descenso hacia el glaciar.

Bajando el Portillón Superior

O mejor dicho, lo que antaño fue el glaciar. Antes llegaba hasta la misma base de los Portillones pero ahora había retrocedido mucho, dejando al descubierto un mar de rocas. Tardamos otra hora más en salvar el laberinto granítico y llegar al pie del glaciar.

cramponear

Las 9:30 horas. Día despejado y nada frío.

Nos pusimos los crampones y avanzamos buscando una diagonal que nos llevase a la parte superior del glaciar. Torpe de mí me los regulé mal y se me torcía cada dos pasos. Cuando al fin conseguí ponérmelos bien casi no me quedaba nada para llegar a la parte superior del glaciar.

Algunos montañeros entraron por la parte superior del glaciar. Eran los que habían continuado ascendiendo por la cresta de los Portillones en vez de bajar el Portillón Superior como la mayoría. Es una opción, o remontar hasta la parte baja del glaciar a través de bloques de granito y después subir hasta la parte superior del glaciar, o crestear por los Portillones hasta una cota más alta y entrar al glaciar desde arriba para ir atravesándolo en llano.

El glaciar está bastante deteriorado. Encontramos algunas pequeñas grietas y lo que es peor, justo antes de la pala de acceso al ibón Coronado, se ha dividido dejando al descubierto las rocas. Es la primera vez que esto ocurre, lo cual no es nada esperanzador para el futuro.

glaciar descompuesto

glaciar dividido

En la parte superior del glaciar (donde acaba el glaciar y sobresale la cresta del pico Medio)  pudimos apreciar el grosor del hielo, es impresionante ver al menos 10 metros de hielo bajo tus pies. Desde allí el camino se hace llaneando hacia la pala de acceso al ibón Coronado. Esta pala de hielo tiene mucha pendiente y hay que subirla con mucha precaución. Nada más comenzarla vimos bajar un pedrusco desde la parte alta que nos pasó a 10 metros a una velocidad de vértigo. Además un resbalón y nos hubiera costado detenernos, puesto que comprobamos que el piolet se clavaba muy poco en el hielo.

grosor del glaciar

Avanzamos los últimos metros de glaciar evitando las piedras, para no producir ningún accidente a los que venían por debajo de nosotros, y al fin nos pudimos quitar los crampones.

Últimos metros del glaciar

Altura 3300 metros. Las 11:30 horas, unos metros más y el ibón Coronado. El cielo se  había nublado en pocos minutos. Lo que empezó como un día despejado acabó con una visibilidad pésima.

20 minutos más y llegamos al famoso Paso de Mahoma. Dejamos las mochilas en unas rocas, donde todo el mundo las dejaba, y nos pusimos a la cola.

Paso de Mahoma

Debo confesar que me decepcionó un tanto el Paso de Mahoma. Había leído que daba mucho vértigo y que la caída era fatal. Que era muy expuesto y estrecho.

A mí no me pareció tan peligroso, quizás después de haber echo el Paso de Caballo entre el Ballibierna y el Culebras este no me impresionaba tanto. Aquel si que tiene una caída al vacío de muchos metros. El Paso de Mahoma lo puedes pasar como una cresta en que hay que agarrarse y trepar. Para quien está acostumbrado a trepar y no le dan miedo las alturas no tiene ninguna complicación.

Lo verdaderamente peligroso del paso son las aglomeraciones de gente que va de uno a otro lado. Puesto que sólo se puede pasar en un sentido y hay que ceder el paso, acción que no todo el mundo está dispuesto a hacer. HABRÁ QUE PONER UN SEMÁFORO.

Nosotros nos encontramos con un guía que llevaba encordados a tres clientes y hasta que no cruzaron, dejando libre las rocas de la cuerda, pues a esperar un poco más. Mientras, el cielo amenazaba lluvia y cada vez había menos visibilidad. Últimos metros y cima.

ANETO 3404 m.

cima Aneto

Las 12 del mediodía y parecían las 6 de la tarde. Habíamos tardado 6 horas, una barbaridad pero reconozco que estaba tan cansado que no hubiera podido ascender más rápido. A veces es mejor tardar un poco más que no quedarse sin fuerzas. Aún nos quedaba el descenso.

Fotos de rigor a la cruz y poco más ya que no se veía casi nada. Al ser de los primeros en salir de Benasque (bus de las 4:30 horas) también llegamos de los primeros con lo que nos evitamos la gran aglomeración de gente que suele haber en la cima. Aún así éramos bastantes.

El tiempo que perdimos haciendo fotos dio la posibilidad a los que habíamos adelantado a llegar al Paso de Mahoma y encontrárnoslos cruzando.

Problema, puesto que eso sí que resultó peligroso, nos tiramos casi media hora dejando pasar a gente para cruzar. Mucho maleducado, mucho inexperto, poca paciencia.

En fin, recogimos la mochila después de mucho esperar y viendo como aquello ahora si que parecían las rebajas. Algunos de los recién llegados ni se plantearon en cruzar el Paso de Mahoma, demasiada gente y el tiempo iba a peor.

Nos calzamos los crampones en medio de un montón de gente poniéndoselos y quitándoselos. Aquello era caótico, ANETO, deseado por todos.

Decidimos descender directamente hacia Aigualluts para evitar más aglomeraciones y también cambiar el itinerario. Además no nos apetecía remontar de nuevo por las rocas hasta el Portillón Superior. Estábamos cansados.

Así que, extremando las precauciones para no desprender piedras, y vigilando que ningún dominguero nos lanzase alguna, bajamos por la pala del glaciar. El descenso imponía, la pendiente era muy pronunciada y no es lo mismo subirla de cara a la montaña que bajarla viendo el resbalón que te puedes dar.

descendiendo el glaciar

Al salir del glaciar y quitarnos los crampones sentí un alivio en mis doloridos tobillos. El flanqueo me estaba matando. Comimos y afrontamos el descenso por lo que hace decenas de años tuvo que ser la lengua del glaciar y ahora era un pedregal descomunal. Encima se puso a granizar y las piedras se pusieron resbaladizas. El granizo dejó paso a la lluvia y tuvimos que ponernos los impermeables o acabaríamos calados. Había que pensar en el finde y que la ropa nos debía servir para la ascensión del lunes. Mojada no nos servía de nada.

pedrera hacia Aigualluts

Tras un par de horas descendiendo ese pedregal llegamos a Aigualluts con la planta de los pies hirviendo. La verdad es que estrenar botas no me supuso ninguna molestia, aunque la caminata tan larga empezaba a pasar factura. Aigualluts viene a ser una pradera bañada por la confluencia del río que desciende desde el glaciar del Aneto y otro río más cuyo nombre no recuerdo. Un lugar bucólico, rodeado de montañas, donde tumbarse a disfrutar de la naturaleza. Lástima que arreciaba y no hubo tiempo para descansar. Además si corríamos podríamos llegar a la Besurta para coger el bus de las 17 horas y no tenernos que esperar dos horas pasando frío. Pues nada, desde Aigualluts a la Besurta al trote bajo la lluvia. Menos mal que lo hicimos.

Aigualluts

Llegamos justo a tiempo y como llevábamos ticket de vuelta nos ahorramos la cola de la gente que había subido a dar una vuelta por Aigualluts.

bus

Al camping y a cambiarnos para visitar Benasque y…Barrabés.

Conclusiones:

Es una ruta muy larga. El Aneto, a pesar de no ser técnicamente complicado, es muy duro. Te va desgastando y son muchas horas andando. Primero, madrugar para coger el primer bus, después caminar de noche y medio sobado, luego superar el desnivel hasta el Portillón Superior para encontrarte con que has de cruzar un mar de bloques de piedra hasta el glaciar, y tener fuerzas para cruzarlo, que aunque no es excesivamente duro el cansancio lo notas, y sin olvidar la pala final del glaciar que es tremenda para acabar con las últimas fuerzas, el Paso de Mahoma es técnico y hay que llegar descansado para no cometer errores, y sin olvidar el largo descenso por granito y rocas que desgasta mucho las cansadas piernas. Algo duro, bello y fuera de lo común.

El Aneto, el rey del Pirineo.

FIN DE LA PRIMERA PARTE: ANETO

SEGUNDA PARTE: POSETS



Álbums de Fotos relacionados:

2 Comentarios
Enviado por Tomeu31 el jueves 5 de noviembre de 2009

“Hola,nosotros lo subimos en Junio,es una ascensión bonita(tengo las fotos aqui como Tomeu31),tenemos pensado hacer otra,saludos!!”
Enviado por Juan St el martes 26 de julio de 2011

“David, muy bueno el relato, vamos a ir en Septiembre y tus fotos y tu relato nos ayudan bastante a hacernos una idea de como es. Lo que quería pedirte es si tienes el track. En el relato pones que llevabas GPS...

Si me lo puedes enviar nos sería útil”


Añadir nuevo comentario
Usuario de Madteam.net No usuario




Vista Previa



 

 
MadTeam.net | Suscribirte a este blog | Creative Commons License Blog bajo licencia de Creative Commons. | compartir este enlace en Facebook